¡Pablo y sus primeros 3 años en Santiago de Chile! (Segunda parte)
¿Y entonces? ¿Qué hago? Se preguntaba Pablo. Esta pregunta si le puso a ¡mover las neuronas!
Sus hijos están en lo suyo, pueden ofrecerle un techo y un plato de comida. A cambio, puede colaborar con la nieta, lavar los platos, etc. Más nada.
Se postuló para distintos cargos pero, en verdad, esperando no conseguir nada. No tiene vocación de empleado, y menos a su edad.
Estuvo averiguando: Registro de empresas, sistema de impuestos internos, patentes, restricciones para los extranjeros, etc. Versus su condición particular: sin historial bancario, ni comercial, en Chile; su edad y sin vender sus bienes en Venezuela, significa sin dinero, etc.
¡Tremendo reto! Pablo nunca ha eludido un reto. Su esquema mental le decía, una y mil veces, que necesitaba 10.000 dólares como mínimo, para emprender un negocio. Ahora no los tenía.
Claro, la dificultad estaba en que siempre se había movido dentro de los sistemas tradicionales y formales para empresas.
Para nosotros, los emprendedores migrantes Venezolanos, y Pablo no sería la excepción, el trabajo informal y tradicional, casi que es lo único a lo que podemos recurrir. Pero es ilegal.
Para empezar: conoces un oficio pero, ¿y tu cliente? ¡No conoces a nadie!
En resumen, a Pablo le ha tocado estudiar de nuevo. Si, una persona mayor y jubilada, estudiando de nuevo. El esquema mental de trabajo que venía con él, no se adapta a sus nuevas circunstancias. ¡Cómo les parece! Durante la década de los 80, tenía 30-40 años de edad y su primera computadora fue una Commodore 64 kb. Empezaba una nueva era: la época de la comunicación 1.0 llegaba a su fin y se inició la era de la comunicación 2.0; luego, la comunicación 3.0 y, en el área del marketing digital, ya se habla del ¡Marketing 4.0! Toca reinventarse, definitivamente.
En Venezuela, con una conexión a internet tan deficiente, si bien es verdad que uno de sus negocios contaba con página Web, para el 2017 solo lo usaba para contactar a los bancos.
Acá, en Santiago de Chile, es otra cosa; ya lo sabemos. Pablo tiene experiencia, estuvo conociendo lo básico de este país y estuvo actualizándose. Nunca se puede dejar de estudiar y aprender.
Hemos conocido unos cuantos migrantes Venezolanos con deseos de emprender un negocio, pero se encuentran en diferentes fases: unos tienen un trabajo estable, quieren invertir, pero no saben en qué; otros no saben qué negocio pueden iniciar; otros tienen una habilidad, pero no saben cómo implementarla. Hemos conseguido desde manicuristas hasta ingenieros, ¡pensando!. Otros, la mayoría, están trabajando como unos verdaderos burros de carga, a sabiendas que se trata de un tren de trabajo insostenible en el tiempo.
Ah, pero somos venezolanos y emprendedores por naturaleza, por eso estamos aquí. Solo necesitamos un aliado que nos oriente y nos ayude a identificar nuestro camino.
Por todo lo expuesto, creo que puedo y debo
¡Ayudarte a emprender!