¡Ya no estamos en Venezuela!
Simplemente, no es posible seguir con el mismo modo de vida que llevábamos.
Nos toca empezar de nuevo, ¿qué edad tenemos actualmente? ¿Cómo nos percibimos? ¿Qué queremos para nosotros? ¿Y para nuestras familias?
Este brusco cambio de ambiente, incluido el clima, genera muchos conflictos en nuestro interior y en el seno de lo que ahora es nuestro núcleo familiar, nuestro hogar. Tenemos muchos problemas, algunos nos sentiremos forzados a regresar. Pero la mayoría abriremos nuestras mentes, potenciaremos nuestros sentimientos y seremos más fuertes.
Es el momento de efectuar, primero en nosotros, una transformación completa y, de verdad, concretarla.
Y ahora te voy a formular unas cuantas preguntas directas:
¿Cuál es tu nivel de estudios?
¿Cuál ha sido tu profesión hasta ahora?
¿En qué eres competente?
¿Qué NO deseas hacer? Esta pregunta viene al caso porque, internamente, simplemente hay cosas que podemos, pero no queremos hacer.
¿Qué NO puedes hacer? Esta pregunta tiene que ver con limitantes que te impiden hacer algo.
Y, por último, ¿Qué harías hasta gratis?
Muchos emprendedores nos sentimos solos. A veces, nuestra familia, nuestros amigos, etc. hablan, algo así como si fuese un idioma diferente al nuestro. No podemos hablar con ellos de negocios porque inmediatamente se corren, no te entienden, no te quieren escuchar siquiera.
Más fuerte aún, es cuando te desaniman o te desacreditan, o ambas. ¡Otra vez tú y tus negocios! Pertenecen a otros mundos que no son, ni de cerca, ese que te apasiona, de allí nuestra soledad.
La puesta en marcha del emprendedor Venezolano. Para las personas mayores de 30, 40, 50, 60, años de edad, esto de emigrar es algo muy serio.
Para los jovencitos, representa su iniciación en la vida de adultos, y gozando de independencia económica.
Para todos, una gran aventura.
En el extranjero, nosotros somos el equivalente a los chinos, árabes, portugueses, colombianos, en Venezuela.
Seguramente notaste que la mayoría de los extranjeros en Venezuela, viven en colonias y tienen sus propios emprendimientos, sus propios negocios, pues.
Para nosotros, los Venezolanos en Chile, o en cualquier otro país, lo expuesto ilustra un camino digno de imitar.
Todo migrante es emprendedor y la vía parece trazada. Primero, somos empleados, luego somos autoempleados y, finalmente, tendremos nuestra pequeña empresa montada.
El mundo de los negocios representa una oportunidad excelente para lograr nuestra autorrealización, porque permite que personas comunes y corrientes como nosotros, podamos realizar tareas geniales y extraordinarias.
Tenemos la instrucción escolar básica, dominamos un oficio y también tenemos la fuerza de voluntad que se requiere para capacitarnos en esta línea de acción y acortar esa distancia que existe, entre dónde estamos y dónde queremos estar.
Por lo expuesto hasta ahora, sabemos que emigramos de Venezuela, estamos en cualquier parte del mundo, hemos reflexionado sobre quiénes somos actualmente, y queremos llegar a tener nuestro propio negocio.
Las bases sobre las cuales se debe sostener nuestro emprendimiento son cuatro:
1) Debes amar tu emprendimiento, aún antes de nacer, porque lo que te espera es trabajo físico e intelectual.
2) Debes ser, en verdad, conocedor del producto y/o competente, en el servicio que vas a ofrecer.
3) Debe haber alguien que lo necesite y, de ser posible, que ya lo esté buscando.
4) Este "alguien" debe estar en condiciones de poder pagarte por lo que le ofreces.
Somos Venezolanos y emprendedores por naturaleza, por eso estamos afuera. Solo necesitamos un aliado que nos oriente y nos ayude a identificar nuestro camino.
Por todo lo expuesto, creo que puedo y debo
¡AYUDARTE A EMPRENDER!