¡El dinero! ¡Espinoso detalle!
¿Qué podemos hacer mientras tanto?
Cuando comentamos acerca de reinventarnos económicamente, nos referimos a la imperiosa necesidad que tenemos, en especial los Venezolanos que hemos emigrado, de levantarnos rápidamente en este, nuestro nuevo país.
Para ello, debemos reconducir nuestro comportamiento económico, por no decir que debemos reconducirnos íntegramente.
No nos queda de otra. Tenemos que planificar correctamente nuestro presente y futuro económico.
Ya tenemos una idea de cuáles son nuestras fortalezas, lo que debemos mejorar, de las oportunidades que se nos presentan y de las restricciones que se nos imponen.
Significa que ya podemos empezar a darle forma a nuestra idea de negocio.
A lo que tenemos que ir agregándole contenido es a los siguientes rubros:
Los objetivos, metas y valores que marcarán el rumbo de nuestro emprendimiento.
Nuestro plan estratégico de negocio.
Nuestro plan táctico, metodológico, para acercarnos, paso a paso, a nuestro objetivo y
Nuestro plan operativo.
Con especial énfasis en lo que podemos ofrecer y en nuestro potencial cliente.
No nos hemos olvidado del dinero. Cada uno de nosotros tiene una condición muy especial frente a este recurso. De manera que pensaremos por lo bajito y supondremos que no tenemos liquidez.
Significa que, por lo pronto, nuestra única fuente de financiamiento para nuestra idea de negocio, es el propio salario que devengamos como actuales empleados. Esta es la realidad.
Pero les recuerdo, puede decirse que no tenemos dinero en este momento; pero no puede decirse que somos pobres. Tenemos ideas y debemos buscarle la vuelta a nuestra situación económica.
El negocio sobre el que estamos pensando debemos llevarlo al punto de que podamos empezar con lo mínimo. Hay que olvidarse de sociedades, préstamos, etc.
Las únicas sociedades permitidas son con tu pareja o con tus padres. Todas las demás personas tienen sus propios problemas e intereses.
En resumen, ¡solo debes contar con lo que tienes en el bolsillo, tu pareja y/o tus padres!
¡No voy a entrar en detalle de los por qué!