¡El mentor y su seguidor! ¿Qué puedo hacer por ti?
Había mencionado antes, que puedo y debo ayudar a connacionales que deseen montar un negocio en Chile. Por esta razón, me pareció lógico pensar que puedo ser un mentor para Venezolanos en Chile que deseen iniciarse en esta faena, o que, teniendo un negocio, quieran impulsarlo.
Pero antes, quise indagar acerca de esta palabra, con la finalidad de verificar si me identificaba en ella.
Ser un mentor es sinónimo de “ser un tutor”. Esta palabra me resulta más familiar puesto que en la universidad fungimos de tutor cada vez que nos hacíamos corresponsables de la tesis de grado de algún aspirante a título de pre-grado o de post-grado.
Sigo investigando. Fueron los norteamericanos quienes acuñaron el término dentro del ambiente empresarial; de la misma forma como también acuñaron el término de “coaching”. Según parece, ocurrió durante la década de los 80, del siglo pasado. Así las cosas, tenemos que “Mentor” es equivalente a “Tutor” y “Coach” significa “Entrenador”, literalmente hablando.
Surgieron los “Mentoring program” (programas de tutorías), los “Coaching program” (programas de entrenamiento), los “Mentoring and Coaching programs” (programas de tutorías y entrenamiento) y se esparcieron por todos aquellos países bajo el área de influencia norteamericana. ¡ah, surgieron los profesionales del mentoring and coaching empresariales! ¡Y también las desviaciones conceptuales!
Llegando a este punto, decidí que no me interesa polemizar sobre estas nuevas conceptualizaciones, arbitrarias por lo demás.
Lo cierto del caso es que no me considero un coach, como si lo es un entrenador de fútbol, o alguien que entrena a un personal dentro de una empresa, ni tampoco soy ahora un mentor (lo fui en el pasado), como si lo es quien respalda una tesis de pre-grado o post-grado, o quien asume la responsabilidad por la preparación de un atleta al largo plazo.
Existen los mentores naturales. Son aquellas personas que han dejado huella en nuestras vidas. Aquellas personas que, más allá de sus deberes formales para con nosotros, transmitieron algunos de sus valores que hoy nos definen como personas, como profesionales, o en cualquier rol que asuma nuestra personalidad. En mi caso, por ejemplo, soy disciplinado y lo primero que hago al levantarme, es “hacer la cama” y si, tuve un mentor. Tengo gusto por la escritura, tres tesis de pre-grado y post-grado, más dos libros de uso académico, lo avalan (este es mi tercer libro, pero es más informal): tuve una mentora.
Utilizo el razonamiento analítico, me he desempeñado como profesor de Física, Matemática, Técnicas de investigación, Administración de Empresas, y otras. Lógico, tengo un mentor en esta área también. Y tengo dos más, uno en el área comercial y de trabajo duro y otro en construcción de viviendas. Creo que son todos, en total: 05. Para la fecha, fallecidos.
Pensándolo un poco, es probable que yo sea mentor para alguien más. Hasta he sido padrino de varias promociones de bachilleres e ingeniería. Pero no lo sé. Y aquí se me antoja pensar en otra característica relevante para un mentor natural. Quien determina si eres o no, un mentor, ¡es el mentorizado!
Mi conclusión es clara, no nos podemos auto-calificar como un mentor de negocios. Lo que sí es factible considerar, es que podemos fungir como consultor de negocios, o un asesor, que también vale. Y no para todos.
Puedo fungir como consultor de negocios, solamente para aquellos emprendedores, sobre los cuales: 1) Me encuentre un paso adelante de su experiencia en este campo, 2) Que pueda realizar una lectura inteligente de su inquietud y 3) Que le pueda aportar algo de valor.