¿Y entonces? ¿Nuestra tienda, nuestra oficina?
LA PÁGINA WEB
Puede que tengas un local físico y puede que no. En cualquier caso, necesitas estar visible en internet. Los jóvenes Venezolanos lo han entendido así y los conseguimos fácilmente en Instagram. Es algo así como la moda. Sin mencionar al Tik Tok. De hecho, ha sido nuestra primera intención, publicitar, de forma gratuita, nuestros productos o servicios, por Instagram, Facebook y WhatsApp. Hemos usado sus espacios para historias, estados, post, o como se les llame, con la finalidad de comercializar nuestros productos o servicios.
Pero no hemos sido eficientes. El alcance ha sido limitado: tan solo a nuestros seguidores, pues. Les invito a que estudien seriamente, su presencia en las redes sociales, de tal forma que las puedan hacer más eficientes para sus negocios.
Cada día visualizaremos mejores formas para optimizar sus rendimientos en función de nuestros negocios. Pero, si seguimos profundizando en ello, descubriremos que necesitamos una página web.
Una página web propia en el internet, equivale a tener un local físico: tu tienda o tu oficina. Si tienes un negocio funcionando en un local y lugar determinado, tu local virtual en internet sería algo así como una sucursal que, más pronto que tarde, se convertirá en la sede principal de tu emprendimiento.
Si aún no tienes sede física, puedes empezar directamente con tu sede virtual. O lo que es lo mismo, puedes fundar tu tienda o tu oficina casi inmediatamente, porque se necesita poco dinero para empezar. ¿Eres manicurista? ¿eres electricista? ¿puedes prestar servicios de jardinería, de limpiar, lavar y planchar? Entonces puedes fundar tu propia empresa. ¡Ahí les dejo eso!
¿Por qué una página web? Repasemos el comportamiento de un eventual cliente frente a una publicidad en Instagram.
Allí se presenta el producto o servicio que prestamos, algunas de sus características y también invitamos a la persona que mira el aviso, a que nos contacte; o sea que nos mande un mensaje o que nos llame al celular. Aquí nos estamos saltando un paso muy importante y que normalmente damos todos: En Chile lo llaman vitrinear, o sea, pasearnos por las distintas exhibiciones que muestran las tiendas a los transeúntes, antes de entrar en contacto con el vendedor.
Si la exhibición es amplia, nos desplazamos al interior de la tienda, entramos y seguimos mirando. Si se nos acerca un vendedor, cortésmente le decimos: gracias, solo estoy mirando. También le podemos preguntar por algún detalle que no aparece en la exhibición: ¿tendrán la talla X? Pero, detengámonos un momento a observar que el eventual cliente tiende a alejarse de cualquier compromiso de compra. Claro, hay personas que entran, muy frescas ellas, se prueban decenas de zapatos, por ejemplo, y al final se van sin comprar nada.
La mayoría de los potenciales clientes, diría que un 90% de ellos, evita el compromiso de compra de forma inmediata. Significa que, al botón de contactar que se encuentra en la publicación de Instagram, solo lo tocarán aquellas personas que hayan visto repetidamente la publicidad durante algún tiempo, y aquellas que estén urgidas del producto o servicio que se esté ofreciendo.
“Tenemos un 90% de clientes potenciales divagando alrededor de un aviso publicitario, que nunca nos conocerán realmente” Y todo porque no tenemos una tienda que muestre todos nuestros productos y servicios alternativos, tallas, colores, precios, ofertas, garantías, etc.
Por eso debes tener la tienda y colocar en tu aviso publicitario de Instagram, un botón que invite a los potenciales clientes a buscar más información en tu tienda y sin ningún compromiso. Sin este compromiso de compra y sin necesidad de contactar con ningún vendedor, el potencial cliente puede revisar tu tienda, prácticamente en su totalidad. Por supuesto, en todo momento le tendrás un botón cerca para que entre en contacto contigo o con tu vendedor, cuando lo desee.
En resumen, tu publicidad en Instagram debe invitar a que visiten tu tienda por más información. Así de simple.
Otro problema que tenemos nosotros, los Venezolanos, y solo es por falta de costumbre, es a huirle a la publicidad paga. Claro, por la misma razón expuesta anteriormente: No adquirir el compromiso de compra de tal publicidad. Entonces publicamos en nuestro perfil de Instagram, el producto o servicio que ofrecemos y buscamos, alocadamente, a personas que nos sigan. Hemos llegado al extremo de pedir que "nos sigan y te seguimos". Algo por lo demás ridículo: si prestas el servicio de reparación de automóviles, ¿qué clase de potencial cliente puede ser para ti, por ejemplo, una tienda de peluquería? ¿y viceversa?
Las redes sociales permiten, para nuestra publicidad paga, segmentar a los clientes, es decir, apuntar la publicidad que queremos, hacia aquellas personas que necesiten realmente nuestros productos o servicios. Además, nos ayudan con esa decisión; nos llevan de la mano para escoger nuestro público objetivo y, por supuesto, no va dirigida a “nuestros seguidores” sino a nuestros verdaderos clientes potenciales.
Connacional Venezolano, a estas alturas, debes haber captado la importancia de hacer bien las cosas, en este momento y lugar donde nos encontramos. No puedes darte el lujo de esperar unos diez años para caer en cuenta de lo que debías hacer hoy.