¡La odisea del migrante Venezolano!
Su viaje a Chile. Cada uno de nosotros tiene algo que contar acerca de su salida del país. Esta es la historia de Pablo.
A escasos 10 días del ejemplar comportamiento democrático de la ciudadanía, manifestado el 16 de julio 2017, se vislumbró el fracaso inmediato de la gesta.
Se inició entonces, un éxodo masivo sin precedentes en la historia venezolana. Por tierra, mar y aire, al menos un millón de venezolanos iniciaron un proceso de partida.
El hijo de Pablo, ya en Chile desde hacía 2 años, le gestionó un boleto Bogotá - Santiago, y otro boleto Cúcuta - Bogotá. Le tocó ver cómo le hacía para llegar a Cúcuta, desde Barquisimeto, Estado Lara y si, ¡es guaro!
Luego de evaluar varias opciones, optó por la recomendación de viajar en autobús, desde el terminal público terrestre de Barquisimeto, hasta San Cristóbal, Estado Táchira. El día y hora de salida: sábado 4 de agosto 2017, 05 pm.
Su equipaje: una maleta y una mochila de espalda. Lo más importante para él, su Laptop y el disco duro que desmontó de la computadora de su empresa, con información recopilada entre 2015 y 2017. La información anterior a esa fecha, ya la había perdido durante un espectacular y sufrido atraco del que fue objeto en el 2014 (otra historia).
Estuvo puntual en el terminal de pasajeros, sin embargo, la salida se concretó a las 7 pm. En condiciones normales, se hubiese tratado de un viaje de 7 horas; pero, por estos días, nada era normal.
Perdió la cuenta de las veces que les detuvo la guardia nacional (así, con minúsculas), se le rompieron las rueditas a su maleta y el equipaje fue revuelto, una y otra vez. Algún guardia se quiso quedar con el disco duro, porque lo veía nuevo. No sabe cómo logró que no se lo quedara.
En fin, luego de 10 horas de viaje, llegaron a un lugar donde el autobús no podía continuar con la travesía: un río, el Santo Domingo creo, “se comió 500 metros de carretera". Eran las 05 am del domingo 5 de agosto (feliz cumpleaños, Eduardo).
Les tocó arrendar carretillas a unos lugareños para trasladar el equipaje y transitar a pie, con el barro hasta media pierna, el trayecto de los 500 metros.
Pablo se consideró un afortunado para este momento; el lugareño que le tocó, resultó ser un señor muy decente, el auténtico venezolano, amable, servidor, etc.
Lo comunicó con un paisano suyo que lo podía llevar directo hasta la frontera, porque tenía un auto. Algo viejo, pero funcionando. El precio no fue especulador. Así que, después de "chapotear" barro y esperar un corto tiempo, ya estaba rumbo a San Antonio del Táchira.
La decisión fue muy oportuna. Habitantes de un sector aledaño a la carretera, estaban empezando a colocar barricadas para cerrar el paso, en protesta por falta de gasolina.
Lo cierto es que, 2 horas después, ya estaba en la frontera. Mejor dicho, a 500 metros de la frontera, porque el auto no podía avanzar más allá. Otra vez la guardia nacional; Bueno, alrededor de 4 horas adicionales, en la aduana del lado venezolano.
¡Por fin, Colombia!
Inmigración, cambio de bolívares a pesos colombianos, taxi, hotel en Cúcuta y conexión a Internet de ¡primera categoría!
Domingo, 5 de agosto, 03 pm. Atención de primera, descansar. al día siguiente, lunes 06 de agosto, aeropuerto, salida para Bogotá: 07 pm., salida para Santiago de Chile 12 m. Y llegada a las 5:30 am del día martes 07 de agosto 2017, con una temperatura de 6°C. Allí le recibió su hijo.
No hay fotografías del viaje. No se le ocurrió siquiera. Y……
¡Esta fue la historia del viaje de Pablo! ¡Una tontería comparada con la odisea de otros muchos compatriotas!
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