¡Las ventas!
Nunca he aprendido a vender.
¡Qué problema! que envidia sana sentimos por los almaceneros, los minimarkets, ¡los clientes les llegan solos! Los productos de consumo masivo se venden solos. Significa que ese es el tipo de negocio que deseo. También en los mercados, la comida se vende. ¡Esas son mis alternativas porque no tengo habilidades ni talento para las ventas!. ¿Te suena familiar? No voy a entrar a analizar estos puntos, porque los conocemos muy bien.
Soy trabajadora social, profesora, técnico en administración de aduanas, jubilado, y me toca, para empezar, ¡vender tequeños, pinchos, en una esquina cerca de alguna estación del metro! Tenemos talentos en algún área pero………
¡Ese no es nuestro lugar! solo por la emergencia, pero ……… ¡Debemos hablar!
Tenemos que aprender a vender. Podemos emplearnos, como alternativa. Pero si queremos incursionar en el área de los emprendimientos propios, tenemos que aprender a vender.
¡Les tengo una gran noticia! El mundo actual, el siglo XXI, y fuera de Venezuela, nos permiten vender siguiendo la lógica del internet. Solo tenemos que averiguar y estudiar. Preocuparnos un poco por saber cómo se hacen las cosas ahora.
Claro, no todo es internet. Es una herramienta muy potente, pero debemos saber qué es lo que necesitamos.
Ya hemos mostrado algunos de nuestros comportamientos como clientes. La mejor escuela somos nosotros mismos y cómo nos comportamos en ese rol.
Pongamos un ejemplo, Pedro vende muñequitas de ladybug en una feria y se aproxima una familia: mamá, papá, niña y hermanito. Así las cosas, Pedro le hace monerías a la niña y trata de atraerla con sus muñequitas. El hermanito se burla y dice que son feas. La niña se prende de la mamá y le envía una señal, halándola del pantalón. La mamá mira a Pedro, quien le sonríe amablemente y le ofrece su muñequita. La mamá mira al papá, quien se muestra indiferente, pero capta la mirada. Pedro insiste con la mamá y con la niña. El hermanito insiste en que la muñequita no vale la pena, el papá se ríe. La niña le refuta a su hermano y le pide a su papá que se la compre. Pedro señala que son solo 1000 pesos. La mamá le dice al papá que se la compre y éste toma su billetera y la compra. ¡Pedro hizo la venta!
Te invito a identificar, durante todo el proceso, a los siguientes personajes: al cliente usuario del producto, al saboteador, al influyente, al que compra, a quien tomó la decisión y quién recomendó la compra. ¿Intervino Pedro en los momentos oportunos y con el personaje adecuado?
Así se empieza a aprender a vender. Pensando, mirando, identificando y actuando en el momento oportuno. Hay niños que se iniciaron en este arte desde corta edad y cuando, les tocó incorporarse a la vida adulta, resultaron unos verdaderos vendedores, formados y sin instrucción académica. Pero no siempre es el caso, por ejemplo, el de la mayoría de nosotros.
El mensaje que te deseo hacer llegar, es que tienes que convertirte en vendedor. ¡En un buen vendedor!. ¡Es necesario!