¿Y nuestros clientes? El gran reto:
¡No conocemos a nadie!
Empieza de nuevo ¡la pensadera! Iremos paso por paso, con lógica.
Por lo expuesto hasta ahora, sabemos que emigramos de Venezuela, estamos en Chile, hemos reflexionado sobre quiénes somos actualmente, y queremos llegar a tener nuestro propio negocio.
Las bases sobre las cuales se debe sostener nuestro emprendimiento son cuatro:
1) Debes amar tu emprendimiento, aún antes de nacer, porque lo que te espera es trabajo físico e intelectual.
2) Debes ser, en verdad, conocedor del producto y/o competente, en el servicio que vas a ofrecer.
3) Debe haber alguien que lo necesite y, de ser posible, que ya lo esté buscando.
4) Este "alguien" debe estar en condiciones de poder pagarte por lo que le ofreces.
Muy bien ¿y entonces? ¿Dónde consigo ese alguien? ¿Dónde crees? ¡Pues donde estamos todos! ¡En Internet! Venezuela se quedó en el siglo XX, pero ya no estamos en ella. Estamos en el siglo XXI, en Chile, el país que generosamente nos acogió y al que podemos aportar con nuestro empuje.
¿Qué creías? ¿Que Internet es solo para enterarnos de las noticias, para usarlo como telecajero bancario y para "chismear" con los amigos?
Pues no. Esta pandemia, el COVID 19, ha expuesto claramente que nuestro negocio debe estar en Internet porque allí están también nuestros eventuales clientes.
También te tengo una buena noticia: es económico, ¡barato pues!
A estas alturas, ya sabes lo que falta: ¡sacar cuentas! Hablar de dinero, ¡de plata! Así por encima, al principio. Algo así como para saber ¡hasta dónde nos cubre la cobija!
Seguramente llegaste como la mayoría, con una miseria de dinero en el bolsillo; económicamente quebrado. ¡Pero no somos pobres! ¿Entiendes? Luce como contradictorio pero no es así. A lo largo de nuestras vidas, estaremos quebrados probablemente, varias veces. Otras, apenas tendremos lo suficiente para mantenernos, y otras veces, estaremos holgados. Significa que estar quebrados es tan solo un estadío económico.
Pero ser pobre es diferente. Se es pobre cuando tenemos carencias fundamentales. La principal y determinante, es cuando carecemos de ideas para resolver nuestra situación. Este tema lo expone muy bien César Dabián en sus libros y en sus otras publicaciones (puedes conseguirlo en Youtube). Por lo pronto, lo dejo hasta aquí.
Antes de profundizar en nuestro tema económico, por lo demás, muy espinoso, sigamos viendo con qué contamos. Ya conocemos nuestro interior, lo hemos indagado bastante bien, sabemos de lo que somos capaces. Toca ahora mirar hacia afuera, ¿qué hay allí que pueda servir para nuestros propósitos? Es el tema para nuestro próximo artículo.